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Monte nativo: identidad, cultura y biodiversidad en una copa

Se habla mucho del monte nativo uruguayo y se lo mide poco. Empecemos por el número.

Según la Cartografía Nativa 2022 de la Dirección General Forestal del MGAP, Uruguay tiene 847.181 hectáreas de bosque nativo, un 4,84 % del territorio. En el relevamiento anterior, de 2016, eran 835.349 hectáreas: 4,77 %.

Para dimensionarlo: el bosque plantado —eucaliptos y pinos, básicamente— ocupaba 1.087.109 hectáreas en 2021, un 6,21 % del país. Hay más árbol plantado que monte nativo, y la diferencia es de casi 240.000 hectáreas.

No es un monte: son cinco, y no se parecen

La palabra "monte" tapa formaciones muy distintas. La Estrategia Nacional de Bosque Nativo y las fichas de Guayubira las separan así.

Ribereño (o fluvial). El más abundante del país. Acompaña la red hidrográfica y su ancho varía muchísimo: en llanuras de inundación amplias, como la del Cebollatí, llega a varios cientos de metros; en ríos encajonados, a cien metros o menos. Se organiza en tres franjas según la distancia al agua: sarandíes, sauces y mataojos pegados al cauce; laureles, azota caballos y tarumanes en el medio; molles, arueras y canelones en el borde exterior, donde hay que aguantar viento y sequía.

Serrano. La segunda formación del país. Va en cerros y sierras, casi siempre asociado a cursos de agua y manantiales, más alto en las faldas y más bajo hacia las cimas. Un detalle importante: hoy es bajo, pero eso no es una característica del monte serrano, es el resultado de la corta. La tala selectiva se llevó las especies más útiles —coronilla, guayabo colorado, palo de fierro, molle— y dejó las otras.

De quebrada. Valles profundos excavados por cursos de agua, con paredes rocosas de pendiente fuerte, del norte al sureste del país. Es el único monte uruguayo con estructura de selva: varios estratos verticales, árboles de 15 a 20 metros de promedio, algunos de más de 20 metros y más de un metro de diámetro, y helechos en el piso. Y es, probablemente, el tipo de monte mejor conservado del Uruguay — no por decisión de nadie, sino porque el terreno hace difícil explotarlo.

De parque. Formación típica de la cuenca del río Uruguay, de Artigas a Colonia. Árboles y arbustos dispersos sobre tapiz de pradera: algarrobo, ñandubay, espinillo, tala hacia el sur. Su estructura abierta es natural, no es degradación. Pero es uno de los tipos de monte más degradados y en mayor peligro de desaparición, por la corta para postes, leña y parquet, y por la sustitución con cultivos.

Psamófilo. El monte de arena, del litoral platense y oceánico, de Colonia a la frontera con Brasil. Es el más chico de todos: la Estrategia Nacional le asigna 3.787,4 hectáreas. Y está en grave peligro de desaparición, con el agravante de que crece justo sobre el suelo más caro del país.

Aparte van los palmares. Los de butiá (Butia odorata) en el este ocupan unas 70.000 hectáreas, sobre todo en Rocha. Y tienen un problema que se ve a simple vista si uno mira el suelo: las palmas tienen entre 200 y 300 años y prácticamente no hay renovales. El ganado y los cerdos se comen las plántulas. La prueba está a la vista de cualquiera que maneje por la ruta: las palmas jóvenes aparecen justo donde no entra el ganado, entre el alambrado y la caminera, o al costado de las vías.

No es exclusivo del Uruguay, y eso no le saca nada

Conviene decirlo con todas las letras, porque se repite mucho lo contrario: la flora uruguaya no es exclusiva. Es compartida con la región.

De las 3.165 especies que registra Flora del Uruguay, 2.685 son nativas, pero sólo 73 son endémicas nacionales — o sea, exclusivas del país. Otras 174 son endémicas regionales. El resto sigue de largo hacia Entre Ríos, Corrientes, Río Grande do Sul, Santa Catarina y Paraguay. La pitanga, el arrayán, el guaviyú, el mburucuyá y el espinillo crecen de los dos lados de todas las fronteras. Un monte de quebrada de Rivera se parece más a uno de Río Grande do Sul que a un monte de parque de Paysandú.

Eso no lo vuelve menos interesante. Lo vuelve regional, que es distinto. Lo propio es la combinación: qué especies llegan hasta acá y cuáles se cortan en el camino. El molle ceniciento (Schinus lentiscifolia), por ejemplo, tiene su límite sur mundial en el Cerro Arequita, en Lavalleja. Más al sur no crece. Es un dato concreto, y además se puede ir a ver.

Cómo está

La composición leñosa del bosque nativo uruguayo son 136 especies arbóreas y 150 arbustivas, más unas 120 especies de helechos.

La tendencia general es buena y hay que decirla: en un período de 42 años el bosque nativo aumentó un 41,9 %, unas 250.000 hectáreas, desde alrededor de 597.000 hectáreas hacia 1980. Uruguay es uno de los tres países de América Latina con aumento de bosque nativo, junto con Costa Rica y Chile.

La tendencia buena no es lo mismo que un monte sano. La propia Estrategia Nacional consigna que un 40 % presenta sectores degradados aun sin talas masivas, y lista las amenazas: especies exóticas invasoras, presión ganadera, incendios, erosión y cambios en los regímenes hídricos. Entre 2010 y 2015 se registró un promedio de 246,7 hectáreas por año de intervención ilegal.

El marco legal es de 1987. La Ley Forestal 15.939, en su artículo 24, prohíbe "la corta y cualquier operación que atente contra la supervivencia del monte indígena", con excepciones para el consumo del propio establecimiento rural o con autorización previa de la Dirección Forestal. El decreto 452/988 agregó que, para contar como bosque, la superficie mínima es de 2.500 m². Y el decreto 330/993 exige guía de tránsito para mover más de 1.500 kilos de productos forestales de monte indígena.

Del lado de las áreas protegidas, el SNAP tiene hoy 22 áreas y 372.824 hectáreas: el 1,17 % del territorio nacional. Varias son monte: Montes del Queguay, Quebrada de los Cuervos y Sierras del Yerbal, Valle del Lunarejo, Paso Centurión y Sierra de Ríos, Laguna de Castillos, Arequita.

Ese es el mapa real: casi 850.000 hectáreas, cinco formaciones distintas, flora compartida con los vecinos, tendencia que mejora y conservación despareja.

Fuentes: MGAP — Estrategia Nacional de Bosque Nativo · MGAP — Cartografía de Bosque Nativo (DGF) · MGAP — Resultados Cartografía Forestal 2021 · Papendieck, S. (2025), Uruguay Report on Deforestation 2000-2024 · Guayubira — Tipos de monte · Flora del Uruguay · Ministerio de Ambiente — SNAP · Ley Forestal 15.939 · Museo y Jardín Botánico de Montevideo · Turismo Rocha — Palmares.

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