Historias del monte: relatos detrás de nuestras plantas nativas
La flora del Uruguay tiene hoy 3.165 especies registradas, de las cuales 2.685 son nativas. El dato es de Flora del Uruguay, en su versión de junio de 2026.
Casi todas esas plantas tienen dos nombres: uno científico y uno criollo. El científico dice quién la describió y cuándo. El criollo dice quién la miró primero, en qué idioma, y qué le pareció. Vale la pena leerlos.
Los nombres que quedaron del guaraní
Mburucuyá. Viene del guaraní mburukuja. La Real Academia no lo registra con esa grafía, pero sí registra burucuyá, y lo marca como voz de Argentina, Paraguay y Uruguay.
Acá conviene frenar, porque es el error más repetido con esta planta. El mburucuyá uruguayo es Passiflora caerulea, una trepadora nativa que Flora del Uruguay registra en bosques serranos, de quebrada, ribereños, psamófilos, en palmares y en ambientes urbanos. No es el maracuyá (Passiflora edulis), que es otra especie y no es nativa del país.
La diferencia se nota en el fruto. El del maracuyá es ácido e intenso. El de P. caerulea está descrito como insípido: sólo si madura del todo en clima cálido desarrolla una nota suave parecida a la mora. Y hay un dato que corresponde decir cada vez que se la nombra: las hojas contienen tetrafilina B y epi-tetrafilina B, glucósidos cianogénicos que liberan cianuro de hidrógeno. El fruto es una cosa; la hoja y la flor son otra.
El otro nombre, "flor de la pasión", vino después: es una lectura cristiana de la flor —los tres estigmas leídos como los tres clavos, las cinco anteras como las cinco llagas— y de ahí salió el género Passiflora. Quién la bautizó así y en qué año no lo pudimos verificar con una fuente firme. Lo dejamos en duda.
Pitanga. También del tupí-guaraní. En Uruguay se la llama además ñangapiré. La entrada de la RAE es sorprendentemente específica: "Arbusto de las mirtáceas, de unos cinco metros de altura, que crece en los montes fluviales… y frutos comestibles, rojos o morados… que se utilizan para aromatizar bebidas alcohólicas". El uso está en el diccionario. No es un invento reciente.
Guaviyú (Myrcianthes pungens). El nombre guaraní —guaviyú o guaiváyú— significa "fruto con vello", por la pelusa finísima que cubre la cáscara. Y de esta especie hay algo que casi ninguna otra tiene en Uruguay: aparece en textos con fecha.
En 1890, Eduardo Acevedo Díaz lo metió en su novela Nativa: "Produce una fruta morada mayor que la fresa, de un zumo dulce y grato al paladar". Y en 1964, Atilio Lombardo dejó constancia de que "años atrás se le cultivaba en Montevideo; en viejas quintas, y en restos de algunas de ellas se encuentran aún ejemplares casi centenarios".
Ñandubay (Prosopis affinis), arazá (del guaraní arasá) y butiá también vienen de ahí. El de butiá es curioso: la RAE lo registra marcado como uruguayo.
Los nombres que llegaron de afuera y se quedaron pegados
Varios nombres criollos son palabras europeas que cruzaron el Atlántico y aterrizaron sobre plantas que no tenían nada que ver.
Arrayán. La RAE es clara: "Del ár. hisp. arrayḥán, y este del ár. clás. arrayḥān". Es una palabra árabe que en España nombra a Myrtus communis, un arbusto mediterráneo. En Uruguay ese nombre se le colgó a Blepharocalyx salicifolius, otra mirtácea, de otro continente. El epíteto científico sí describe: salicifolius es "de hoja de sauce", y eso es lo que tiene, una lámina angosta y alargada. El Recetario de frutos nativos del Uruguay registra sus hojas como aromática de cocina, para saborizar aceites y acompañar pescados y carnes.
Guayabo del país. Misma historia, otra lengua. "Guayaba" es, según la RAE, voz arahuaca del Caribe, y nombra a Psidium guajava. El guayabo del país es Acca sellowiana, otro género, otro fruto, otra distribución. El epíteto sellowiana honra a Friedrich Sellow, que colectó la especie en 1819; el nombre Feijoa, con el que se la conoce en el resto del mundo, honra al naturalista portugués João da Silva Feijó. En 1890, Édouard André llevó ejemplares desde Uruguay a Francia, y de ese material salieron las plantaciones de California y, más tarde, las de Nueva Zelanda.
Molle. "Del quechua mulli", dice la RAE. Una palabra andina que bajó hasta acá.
Romerillo (Baccharis aliena). No tiene ningún parentesco con el romero: es una asterácea, y el romero es una labiada. El nombre describe la hoja, que mide entre 5,5 y 13 milímetros de largo por medio milímetro de ancho. Se parecen y ya está.
Cedrón de monte (Aloysia gratissima). El género Aloysia está dedicado a María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, y gratissima es "muy agradable" en latín: el nombre científico dice, literalmente, "la agradabilísima de María Luisa". El cedrón de la infusión común, ojo, es Aloysia citriodora, otra especie del mismo género.
Lo que la etnobotánica sí registró
En 2019, Gregorio Tabakian publicó en la revista Bonplandia un estudio comparativo de plantas medicinales en Uruguay. Trabajó entre 2014 y 2015 con 34 personas en Tacuarembó y 14 en Canelones, y relevó 138 plantas: 121 en Tacuarembó, 62 en Canelones, 47 compartidas.
El resultado más interesante es de origen. De las plantas que pudo asociar a una tradición cultural concreta, 21 correspondían a tradición indígena —de ellas el 70 % nativas— y 10 a tradición europea o canaria, todas introducidas.
Y hace falta una aclaración que no es un tecnicismo. Un registro etnobotánico documenta una costumbre, no un efecto. Que una planta figure en un relevamiento significa que alguien la usó y lo contó. Por eso acá no vas a encontrar para qué se usaba cada una: no corresponde publicarlo en el sitio de una marca de bebidas, y la ley uruguaya lo prohíbe.
Los usos gastronómicos, en cambio, van sin problema. El Recetario de frutos nativos del Uruguay registra hojas de pitanga en infusión y hojas de arrayán para aromatizar aceites.
Lo que falta
De la mayoría de los nombres criollos uruguayos no encontramos etimología con respaldo. "Chirca", "coronilla", "tala": hay listas circulando por internet, pero se contradicen entre sí y ninguna cita fuente. Preferimos dejar el renglón vacío antes que llenarlo.
Un nombre es un documento. Cuando se pierde, no se pierde una palabra: se pierde el registro de que alguien, alguna vez, se detuvo a mirar esa planta.
Fuentes: Flora del Uruguay · RAE, Diccionario de la lengua española · Guayubira — "Un exótico frutal indígena llamado guaviyú" · MGAP — Recetario de frutos nativos del Uruguay · Tabakian, G. (2019), Bonplandia 28(2): 135-158 · Wikipedia EN — Passiflora caerulea · Wikipedia ES — Acca sellowiana · Facultad de Ciencias, UdelaR.
